Abierta al derrame ...

Abierta al derrame lunar y solitaria de muchas soledades, aquella noche, del más duro verano, parecía empeñada en estirar su pereza hasta las mismas puertas de su clausura.

La calle de Los Lirios, también en soledad, descansaba sobre un blanco silencio. 

En un testimonial caserón de la hueca y lejana gloria de aquel barrio, una pesada puerta se abrió, sigilosa y lenta, como respondiendo a una fuerza invisible. 

Sombreada, infinitamente irrepetible debajo del alero, comenzó a dibujarse, en el marco lunar de la contrapuerta, el abrazo de una pareja. 

La mujer, madura, esbelta, cubierta apenas con ropas muy sueltas, quizá suplicante, acaso sin aire en el prólogo de un vacío, abrazaba fuerte con una mejilla reposada en el pecho de un hombre. 

De aquel recorte compacto de sombras sobresalía la cabeza erguida del hombre. Parecía ausente del abrazo, la mirada perdida en la calle blanca, como registrando un silencio levemente hostigado por una duermevela de perros, escalonada y lejana. 

Mantuvo por unos minutos aquella mirada, intentando hacer rulos con sus dedos en el desorden de la cabellera de la mujer.

Luego la abrazó más fuerte, dijo algo muy suave con ese cantito sentimental que, habitualmente, en una probable combinación de benévolas mentiras, temores y promesas, suelen prevalecer en el desconcierto de las despedidas.

Siguió abusando de aquellas medias voces al tiempo que sus manos, lentamente, como esforzadas en disimular gestos torpes, como requeridas a sustituir palabras inútiles y estúpidas, comenzaron a desdibujar la figura en una sucesión de siluetas, infinitamente irrepetibles también.


Miguel Longo

Búsqueda

¿Hacia dónde vagas alma mía?

No alcanzo a seguir tus huellas

Saltas, corres y te estrellas

Entre piedras y raíces, te desvías.


Quisiera palpar tu loco destino

rumorosa y verberante, fuente infinita,

en mil gotas cristalinas tu esencia palpita.

Cual brioso corcel devorando el camino.


Vas delante enhebrando sueños,

casi como el fuego consume los leños.

Quiero atraparte con tal frenesí,


que, en mi intento, ya te siento mía.

Voy a tientas confiada en mi porfía,

me descanso y otra vez, de nuevo te perdí.


Marta Estigarribia

Naufragio

En una alquimia de viento y sal

dejaré que mi llanto naufrague

en tu delirio de espuma.

Mientras el horizonte abre grietas

para guardar los nombres

de quienes ya no están,

aquellos que dejaron huellas

en tu arena y en mi piel.

Y cuando el rumor de sus voces

cabalgue tus olas y mi tiempo

se vuelva temblor de agua y sol,

dejaré que mi llanto naufrague

en tu delirio de espuma.


Martha Barrientos

Mariposas

Aparecen mariposas

que aletean

desde el vientre

y palabras cercanas

asaltan recuerdos

vuelven las ganas

Mariposas que aparecen

aletean

trepan

se agolpan

y copan el pecho

y alcanzan las bocas

Mariposas aparecen

aletean

y aguardan ansiosas

en busca del momento

en que tu boca

sea mi boca


Fredy Wilson Acosta Techera

Galácticas

 

Las Galácticas son hermanas

que se mecen con gracia en la ronda.

Belleza, júbilo y abundancia es su lema.

¿Cuál será el nuestro, Hermanas?


Las Galácticas nos convocan

a danzar en su universo de color

Ante semejante inmensidad

¿fallará nuestro horizonte, Hermanas?


Vivimos con una certeza

fragilidad, desintegración y olvido.

En nuestra humana deriva

¿un abrazo podría sostenernos?


Laura Domínguez